NUEVA INTRODUCCIÓN BÁSICA
AL ESTUDIO DEL TEXTO Y DEL
DISCURSO
Robert Alain de Beaugrande
Impresión
preliminar de enero de 2002
Editado en junio
de 2005
El impulso para este pequeño libro resultó de una amable invitación
de la Profesora Neyla Graciela Pardo Abril, a que yo haga una serie de
conferencias (“charlas” en colombiano) en la Universidad Nacional de
Colombia, Bogotá, en 2002. Después de vivir varios años en Brasil, yo quería
ayuda para evitar hablar “portuñol”. Entonces, un equipo supervisado por Doña
Neyla, y después “editado” para mí mismo, ha preparado una traducción de
la primera parte del “borrador” de mi New Introduction to the Study of
Discourse, que se publicó, finalmente completo, en inglés, en este
“website”, en junio de 2004. Abandoné mi plano inicial de hacer una
traducción completa en español, un trabajo generosamente ofrecido por mi
apreciado colega Prof. Enrique Bernárdez de la Universidad Complutense de
Madrid, debido a la grande cantidad de dados auténticos ingleses sacados para
el libro de mis grandes “corpuses” o “córpora” o sea del “Internet”
– efectivamente, 2,382 ejemplos – los cuales, además, perderían algo de su
“autenticidad” si fueran traducidos.
Así, lo que se presenta aquí es solamente el “marco” fundamental
sobre teoría e práctica, con una muestra modesta de dados. Se notarán fácilmente
el punto de vista del “análisis
critico” y las influencias de autores como Teun van Dijk, Paulo Freire, Donaldo
Macedo, y José Antonio de Ortega y Gasset.
Dado al estado preliminar del texto — mismo que haya sido bien mejorado por muchas consultas con el texto final — sin duda se notará también una galería de errores que mi escaparon, y ¡yo agradecería a quien me notifique dónde están! Si se quiere imprimir, sugiro que "baje", "Seleccione Tudo", "Copie", abra MICROSOFT WORD y "Cole"; después se "formate" en el Fuente Times New Roman, Tamaño 12, Espacio Sencillo ("Single Space").
Pero la
solución mucho mehor sería buscar el libro de la versión completa y final (y
en castellano correcto!), con todas las referencias bibliográficas (que no se
encuentran aquí), titulado Curso Internacional: Análisis del discurso en
las ciencias sociales, la
cultura y el territorio, enriquecido por una memorable “Introducción”
por Doña Neyla Pardo y comentarios por William Jiménez Leal, Julia Isabel
Roberto y Karool Viviana Villalobos, y publicado por la Universidad Nacional de
Colombia junta con el famoso Instituto Caro y Cuervo en 2002. Se puede adquirir
haciendo la
solicitud de envío a Dra. Ivonne
Molina. Instituto Caro y Cuervo, Yervabuena, Bogotá, Colombia Carrera 11, No.
64-37.
Tabla
de Contenidos
0.A. Nota Preliminar:
Mensajes para incluidos
0.B. ¿Porqué una
“Nueva Introducción?”
I.A. Teoría y práctica en la sociedad
I.B. Lengua y Discurso como teoría y práctica
I.C. Teoría y práctica en la “educación moderna”
Los
términos técnicos aparecerán en negrilla,
en donde serán introducidos y definidos. Los
términos para identificar unidades de
lengua, p. ej.,Texto, Oración, Sustantivo, Verbo, estarán en mayúsculas
para reconocerlos más fácilmente.
Los párrafos
han sido numerados consecutivamente por
motivos de referencia: “(cf. § xxx)” quiere decir “comparar con lo que
esta dicho en el párrafo xxx”; “(§ xxx)” quiere decir “como lo dicho
también en el párrafo xxx”.
Los Ejemplos
de Textos tienen números consecutivos
en paréntesis rectangulares; y a las versiones
alternas del mismo texto se les agregará minúsculas, p. ej.,[1] se
convertirá en [1a], [1b], y así sucesivamente. En textos
ingleses se utilizarán la
ortografía original, cada un es acompañado por una traducción en Español.
Finalmente, he tratado de mantener un estile
sencillo y fácil de entender para todo el mundo.
0.A. NOTA PRELIMINAR:
MENSAJES PARA INCLUIDOS
[1] STOP
NONSENSE FREE ESTIMATES [para tonterías presupuesto gratis]
Aterido por jet-lag, mi fantasía fantasmagórica imaginó una empresa que pone fin a tonterías, y amablemente hace presupuestos gratis de los gastos. Abajo del letrero aparecía en una fábrica de ladrillos y cemento; después imaginé a personas que hablaban cosas absurdas siendo cubiertas por concreto, o con sus bocas tapadas por ladrillos.
2. Más tarde fui rescatado de mi perplejidad por algunos residentes de Soweto. El lugar es un “informal settlement” (“asentamiento informal”) -- el término oficial en la “Nueva Sudáfrica” -- de casas improvisadas, muchas construidas por trabajadores que llegaron de otras partes, quienes fueron obligados a vivir lejos de sus lugares de trabajo, según las ya bizantinas “Area Acts” (“Leyes de las Áreas”) en la “Vieja Sudáfrica”. Puesto que muchas zonas son terriblemente ruidosas y populosas, una familia construye un muro para que el alboroto se quedara afuera. Esta construcción recibe el irónico y enigmático nombre de “muro por fin a tonterías”. Para los excluidos de la cultural el término no tiene sentido, pero para los incluidos es un símbolo de la insufrible lucha en contra del racismo y la pobreza.
3. En el campus de la Universidad de las Antillas en Mona, Jamaica, en una carretera noté un señal de trafico con este aviso:
[2] SLEEPING
POLICEMAN [policia dormiendo]
No supe qué pensar. Poner una señal anunciando un policía quien a menudo duerme durante el trabajo parecería un gesto indecoroso. Inmediatamente fue “iluminado” en el sentido de “zen” recibiendo una fuerte torta en la cocorota por el techo del pequeño carro alquilado de Avis. El termino indica un resalto ubicado a lo ancho del camino para disminuir la velocidad de los conductores, que ignorarían las señales de tránsito anunciando la velocidad máxima.
4. En una
tienda ubicada a orillas del mar en Alejandría, Egipto, observé el siguiente
aviso
[3] EGYPTIAN
ANTICS [las payasadas de los egipcios]
Ahora, imaginé los Egipcios haciendo
aquellos maravillosos gestos pintados en los muros de los templos de los
faraones, en donde las piernas se muevan en una dirección diferente a la de los
hombros, mientras que la cara muestra una sonrisa de suficiencia babosa. Pero
esta vez tenía una mejor explicación a la mano: un error de impresión para
“antiques” (“antigüedades”), las cuales son los símbolos principales
de la cultura Egipcia para todo el mundo.
5. Tres símbolos
representados por tres textos breves, que tomados en forma aislada sonarían
absurdos o descabellados. Pero los textos no son aislados; ellos normalmente son
producidos y recibidos fácilmente en un contexto por los incluidos de la
cultura. Parece casi una paradoja circular: el texto se utiliza para
“procesar” el contexto mientras el contexto se utiliza para “procesar”
el texto, como si una persona ya pudiera saber con antelación lo que otra esta
en punto de decir. Más aún, en vez de ser una paradoja, los dos “procesos”
constituyen un ciclo dialéctico, informándose y guiándose recíprocamente.
Esta dialéctica es fundamental en toda la acción e interacción humana, sobre
todo en los procesos de la lengua y el discurso (sección I.B.).
6. Los
problemas que yo tuve con los tres avisos vinieron de ser ajeno a esas culturas;
sólo tenía el suficiente conocimiento para sentirme seguro de que los
significados no fueran lo que mi imaginación deslumbrante creaba. Además de
esto, el haber sido un forastero errante gran parte de mi vida, me ha dado un
profundo respeto por las habilidades de los incluidos en la elaboración de los
procesos comunes del entendimiento. Pero aquellos años me han dado también una
desconcertante inquietud sobre las barreras que los incluidos crean para que
excluidos de afuera no puedan entender. Y en al ámbito publico, esos mismos años
han sido testigos de un marcado crecimiento en los contactos y conflictos
mundiales entre los incluidos y los excluidos.
7. Indudablemente, nuestro futuro bienestar depende en gran parte en alcanzar un modo de entendimiento de la co-existencia humana y democrática entre los incluidos y los excluidos en un mundo “posmodernista” de diversidad lingüística y cultural. Este es el concepto central de la agenda que podría ser llamada del ecologismo: la activa cooperación en un espíritu de profundo respeto por cada persona y por nuestro entorno social y ecológico. El ecologismo busca desarrollar y apoyar las estrategias para la interacción a través del Texto y el Discurso, para así promover un libre acceso al conocimiento y a la sociedad (cf. § I.52). Para tal efecto, debemos observar el propio entendimiento y las estrategias existentes y los problemas que implican.
8. ¿Una agenda desafiante? Sí, pero no imposible.
Algunas personas la han dominado aunque no lo han concebido en estos términos.
Científicos, filósofos, artistas, místicos, santos, con frecuencia trabajando
individualmente; talvez habrían logrado mucho más si hubieran trabajado
juntos. Además, la agenda es bastante apremiante como par no intentarlo.
A menos que renovemos nuestro sentido de solidaridad en el siglo XXI, estamos
condenados a revivir e intensificar la escalada de espantosas confrontaciones
del siglo XX. Y por lo menos para mí, la responsabilidad es ineludible.
0.B.
¿POR QUÉ UNA “NUEVA INTRODUCCIÓN?”
9. De manera muy oportuna, el primero impulso por la vieja Introducción a la Lingüística del Texto publicada en inglés en 1981 (y en español en 1997) vino de un problema práctico y personal. Desde mis días de colegio, había leído las traducciones que se realizaban de la poesía y de la literatura, y al aprender más lenguas lo bastante bien como para leer los originales, me molestó el hecho de encontrar una calidad muy baja en muchas traducciones, y empecé a intentarlo yo mismo. En 1974, resolví escribir mi tesis de doctorado en Literatura y Lingüística Comparada sobre “la teoría y la práctica en la traducción de poesía”.
10. En ese tiempo, este tema se consideraba raro y poco claro, y carecía de sólidas bases bibliográficas de investigación. El trabajo más teórico en traducción fue realizado principalmente en “lingüística” y parecía austeramente abstracta y formal, sin un interés manifestado en la naturaleza especial de la poesía. El trabajo más práctico fue realizado principalmente en “estudios literarios” el cual parecía briosamente informal y concreto, con un manifiesto interés en los ejemplos anecdóticos. Así los prospectos de integrar la “teoría” y la “práctica” en la traducción de poesía fueron inciertos. Yo necesitaba más conceptos prácticos que las generales “estructuras profundas” y “universales de la lengua “ en la investigación lingüística; pero también más principios teóricos que las específicas interpretaciones de “pasajes difíciles” en la investigación literaria.
11. Realizar este proyecto me llevo a la Lingüística del Texto, la cual estaba en su proceso de surgimiento. En la ubicación de materiales, tuve que recolectar libros que estaban fuera de circulación y otros que se encontraban a punto de ser impresos por los autores activos que resolví visitar en persona, como Peter Hartmann, Harald Weinrich, Eugenio Coseriu, Wolfgang Dressler, Teun Van Dijk, Siegfried J. Schmidt, Roland Harweg, Walter A. Koch, János Petöfi, Hannes Rieser, Roland Posner, y Frantisek Danes. Algunos de ellos se quejaban de la falta de un libro introductorio en este campo en Inglés, y sugirieron que yo mismo realizara este trabajo, ya que podría recopilar toda la información necesaria en un libro. Mi plan inicial era sencillo: realizar una traducción revisada y actualizada de alemán a inglés, de la introducción que el Wolfgng Ulrich Dressler elaboró en 1973, titulada Einführung in die Textlinguistik.
12. Pero muchas innovaciones se habían alcanzado desde 1973. En 1979, el libro que produje fue mucho más extenso y profundo de lo que yo había planeado, y bien más de una “introducción” convencional; fue publicado en 1980 como el Volumen IV en la serie de libros de Roy Freedle “Avances en el Procesamiento del Discurso”, para la (en ese momento recientemente fundada) Corporación Ablex, bajo el titulo de Text, Discourse and Process. (que se encuentra también ofrecido aquí en mi “website”). La “ciencia multidisciplinaria de los textos” allí expuesta me llevó a escribir un libro más corto para Longman bajo el título de Introduction to Text Linguistics en colaboración con Dressler (otra vez, aquí en mi “website”). Después de su aparición en Inglés en 1981, nos complació verla publicada sucesivamente en alemán, italiano, japonés, polaco, coreano, eslovaco, árabe, búlgaro, español, y húngaro.
13. Alrededor de 1988, Longman me contactó sobre los prospectos para una “nueva edición” de la Introducción; acepté, sin prever la ordalía de trabajo que me esperaba. Finalmente, terminé el libro en 1996, después de interminables revisiónes y reorganizaciónes, que nuevamente fue más larga y profunda de lo planeado. Fue publicado en 1997 como el Volumen LXI en la serie de Roy Freedle para la misma Corporación Ablex, bajo el titulo de New Foundations for a Science of Text and Discourse (Nuevos Fundamentos para una Ciencia del Texto y del Discurso) (y más una vez, aquí en mi “website”). La “Ciencia Transdisciplinaria” allí explicada me ha llevado a escribir un libro bajo el título de A New Introduction to the Study of Text and Discourse (Una Nueva Introducción al Estudio del Texto y el Discurso), que, según mi propia filosfia “ecologista”, fue publicado solamente en el “website”, inspirándome para “escanar”, formatear, e poner todos los otros como “ciber-libros” en el “Internet”.
14. Traigo a la colación mi odisea personal sólo para enfatizar por que este libro no es una de aquellas llamadas “nuevas ediciones” que actualizan superficialmente la vieja edición y expande la lista de “Referencias”, ni tampoco es una condensación o una sucesión de extractos de Los Nuevos Fundamentos de 1997. Gracias a los avances tecnológicos de la información y a las investigaciónes del corpus, la disciplina esta bajo constantes cambios tan profundos y incisivos que es preciso rendir cuenta delos acaecido durante los últimos ocho años. Yo he tratado de producir un estudio abarcador, global, actual, y organizado en sus propios términos. La designación más amplia de Estudio, en el título podría remitir a otros campos sin necesidad de decidir sobre su estatus de “ciencia” o su pertenencia a la “lingüística”.
15. Esta Nueva Introducción debe, por necesidad, ser, en buena mediada, exploratoria. No estoy “introduciendo” una vieja disciplina con un puesto consolidado en los programas académicos en los programas de lingüística, tales como la “sintaxis” o la “semántica”, aunque exploraré cada una de ellas. Tampoco estoy “introduciendo” las más recientes áreas de trabajo de la “lingüística del texto” y del “análisis del discurso”, aunque hablaré sobre lo que concierne a ellos, ya están bien “introducidas”. (En castellano, vale la pena especialmente seguir la “crítica y multidisciplinaria” Revista Iberoamericana de Discurso y Sociedad de la Editorial Gedisa en Barcelona.) Lo que yo propongo es “introducir” una amplia agenda o programa para el estudio del texto y el discurso, i.e., para examinarlos con especial atención e interés, así sea dentro o fuera de las disciplinas de la “ciencia” oficial.
16. Tal Introducción sería improductiva y hasta contradictoria en sí misma, si su propia presentación no estuviera expresamente diseñada para incluir un amplio número de lectores. Debo hacer mi mejor esfuerzo para escribir en un estilo que sea sencillo y claro, aún -- cuando comúnmente sucede -- los temas se vuelvan complicados o controvertibles. Debo hacer el mayor uso de la menor cantidad de los más sencillos y ideas principales, y demostrar como algunos de los diversos temas y problemas que afrontamos podrían abordarse con estrategias unificadas.
17. Por supuesto, no puedo
juzgar el éxito que he tenido; el escritor debe dejar que el lector afecte sus
propias opiniones. La agenda del ecologismo es siempre un “trabajo en
progreso”, y para el “progreso”; y lo mismo se puede decir de
cualquier estudio o “introducción” de la agenda. En teoría, el
entendimiento mutuo puede ser siempre mejorado, como cualquier texto lo puede
ser; en la práctica, el escribir este libro me ha demostrado lo verdadero que
esto puede llegar a ser.
1. Los términos más generales para esta Introducción
pueden ser teoría, como las cosas
son representadas, y práctica, como las cosas son hechas. Las relaciones entre teoría y práctica deben ser lógicamente
dialécticas, donde el término dialéctico
designa un ciclo dinámico interactivo entre dos procesos guiándose y actualizándose
el uno al otro. Cuando se trabaja una dialéctica genuina es trabajada sin
problemas, la interacción pasa por un conducto
teórico y un conducto práctico;
la teoría previene y explica la práctica; y la práctica específica e
implementa la teoría (Fig.1). Un excelente ejemplo sería los expertos que aplican activamente su competitividad y que al mismo
tiempo trabajan intensivamente en su área específica.

2. Sin embargo, una dialéctica puede fácilmente
encontrar problemas. En un “escenario” común, la
teoría va más allá de la práctica, como cuando la gente advierte metas y
planes abstractos “de arriba hacia abajo” (“top-down”) pero no esta
preparada con acciones concretas para implementarlos. Así ellos proceden a través
de aproximaciones parciales de una práctica,
razonando sobre experiencia anterior con unas muy similares, e intentando
adaptar e implementar una teoría que tuvo éxito anteriormente. Así, la práctica
pasa a través de una serie de
aproximaciones que se vuelven más efectivas hasta que la práctica empieza
a encontrarse con la teoría.
3. En un “escenario” opuesto, la práctica va más allá de la teoría, como cuando la gente se
encamina en una actividad sin saber sobre sus planes y metas. Aquí, las
personas pueden proceder con aproximaciones
parciales de una teoría, razonando “desde abajo hacia arriba”
(“bottom-up”) sobre un conocimiento previo de teorías similares, e
intentando adaptarlas para nuevas situaciones. Ahora, la teoría puede pasa a
través de una serie de aproximaciones que se vuelven más efectivas hasta que
la teoría empieza a encontrarse con la práctica.
4. En un “escenario” más radical, la teoría se aleja de la práctica, como cuando la gente “teoriza”
desde abajo hacia arriba sin tener en cuenta las consecuencias prácticas o
aplicaciones. La “teorización” se convierte en una meta en si misma, y los
teóricos piden una autoridad y estatus bien superior sobre los practicantes y
se creen libres de tratar temas prácticos (§ I.25, 34). Eventualmente, el
valor de una teoría puede ser juzgado precisamente por su distancia de las prácticas.
5. En un “escenario” radical contrario, la práctica
se aleja de la teoría, como cuando la gente utiliza los métodos que
ignoran o contradicen la teoría que se proponen sostener. Ellos creen que
pueden evadir la responsabilidad de sus acciones verdaderas y desfavorables,
evocando la teoría que los representa en una falsa perspectiva favorable.
6. En el primer par de “escenarios”, la gente retiene
el potencial para llegar hasta que la teoría y la práctica se convergen, como
cuando un novato gradualmente se convierte en un verdadero experto. En muchos
dominios, sin embargo, una total convergencia de la teoría con la práctica sería
un estado de utopía – el último
objetivo que puede inspirarnos con modelos ideales aunque nunca podamos
alcanzarlos. Sin embargo, el proceder hacia este objetivo, animado más que
intimidado por un ilimitado espacio para el progreso, es la utopía
optimista; el abandonar nuestra búsqueda del objetivo desesperadamente es
la utopía pesimista (una distinción prestada de José Antonio de
Ortega y Gasset). Obviamente, el “utópico optimista” afronta un reto aún más
grande, y se encuentra en peligro de reaccionar ante un bloqueo aislado o una
falla, y de cambiar a una pesimista – convirtiéndose de desinteresado a egoísta,
de idealista a cínico, de benefactor a explotador.
7. Pero en el par más radical de “escenarios”, la
teoría y la práctica nunca pueden converger. En cambio, una divergencia
persiste entre la teoría oficial, la
cual es públicamente declarada y que no guía la práctica del todo; y una teoría
operacional, la cual no es públicamente declarada o negada, pero guía la
práctica. Paralelamente, una divergencia persiste entre la práctica
oficial, lo que se pretende hacer pero no se hace; y la práctica
operacional, lo que se pero no se admite.
8. La presente Introducción
se propone construirse sobre los términos y conceptos brevemente establecidos
en esta sección. Cada tema puede tenerse en cuenta como una relación entre la
teoría y la práctica, aún cuando, haciendo esto, parezca “radical”. Tal
vez, este término debe entenderse desde su sentido etimológico, i.e.,
“volviendo a las raíces” (cf. Latín “radices”). Nuestras teorías son
las raíces que han brotado de nuestras prácticas han salido, pero a menudo a
través de canales de complicación o desviación, hasta cuando la dialéctica
emerge en forma indirecta y poco clara. La comunicación está rompiéndose
entre los teóricos y practicantes, lo que puede causar un severo estrés en la
sociedad a largo plazo. Para recobrar una dialéctica verdadera, es de vital
importancia explorar y restaurar tanto la “teoricidad” de las prácticas
humanas como la “practicidad” de las teorías humanas. Y cómo podríamos
proceder será el tema central de este pequeño libro.
I.A.
TEORÍA Y PRÁCTICA EN LA SOCIEDAD
9. En muchos tipos de sociedades, las teorías oficiales
son inclusivos. La teoría de la democracia
sobresale por prever, en términos abstractos, la inclusión y la igualdad
universal de cada ciudadano, y planeta instituciones tales como “elecciones
libres” y la “educación universal” como medios para alcanzarlas. En
recompensa, las prácticas de tales instituciones especifican en términos
concretos lo que se quiere decir por medio de “inclusión” y “igualdad”
medio de la inclusión y la igualdad, p. ej., la “inscripción de votantes”
en tiempo de elecciones, o los “exámenes estandarizados” al final de cada
período escolar. Una total convergencia de la teoría con la práctica en una
democracia sería la instancia más clara de una utopía.
Una inclusión y igualdad universal nunca se pueden practicar, ni podría toda
una sociedad alguna vez acordar un medio que las garantice. Pero una
“democracia” verdaderamente merece el nombre de utopía
optimista que vigorosamente promueve su teoría en sus practicas, p. ej.,
por medio de “una legislación de la igualdad de derechos” y “la igualdad
de oportunidades de empleo”.
10. El término ecologismo
puede designar la agenda para promover la convergencia dialéctica entre teorías
y prácticas inclusivos tales como la democracia. El ecologismo explícita y, en
forma resuelta, persigue una utopía optimista (en el sentido de I.6) realzando
la unión entre las teorías y las prácticas de la inclusión e igualdad. En
cambio, el ecologismo repudia fuertemente la utopía pesimista que abandona la
agenda, asegurando que la inclusión y la igualdad son simples ideales remotos
que van más allá del alcance de los “seres humanos”.
11. Podemos hacer entonces una distinción entre progreso
social donde la práctica inclusiva gira en torno a la convergencia con la
teoría inclusiva, versus el retroceso
social donde la práctica exclusiva gira en torno a la divergencia de la
teoría inclusiva (Fig. 2).

En estos términos, algún evento o proceso que se cataloga como “progreso
social” debe ser cuidadosamente examinado para determinar si de hecho promueve
la inclusión. Muchos serían difíciles de calificar así, como la construcción
de un gigantesco “Centro Comercial” con carísimas comodidades
“exclusivas”.
12. Con respecto a los roles sociales, la inclusión
produce incluidos en un grupo,
mientras que la exclusión produce excluidos
a este (Fig. 3). Obviamente, una persona puede ocupar ambos roles siendo
incluidos para unos y excluidos para otros. La cuestión de vital importancia
para el ecologismo es cómo estos roles pueden igualmente fortalecerse o
debilitarse, a través del trato acordado entre los incluidos y los excluidos,
en especial si los incluidos respetan los derechos humanos de los excluidos.

13. En términos de la interacción humana, la solidaridad
se mueve en niveles iguales entre los incluidos, mientras que el poder
se mueve en niveles desiguales en contra de los excluidos. Mas específicamente,
la inclusión en un grupo que permite dar
poder a los incluidos y alejarlo de
los excluidos. Mientras la solidaridad es un estado apacible que promueve los
derechos humanos y lleva a las personas a cooperarse mutuamente, el poder es un
estado agitado que degrada a los derechos humanos degrada, llevándolas a un
estado conflictivo, usualmente sobre dinero y propiedad (Fig. 4). La inclusión
de una persona en un grupo de poder, la implica en el poder aún cuando no lo
desee practicar; la jugada ecológica lo practicaría para incluir a los
excluidos y resolver conflictos.

14. En términos del potencial
humano, la actualización le
permite a la persona realizar y construir su potencial con actividades
significativas elegidas por sus propios deseos, mientras que la alienación
la aleja de su propio potencial forzándola a realizar actividades tediosas
y sin sentido dictadas por otros (Fig. 5).

El término “alienación” es precisamente derivado de Latín
“alienus” que significa “otro”; una persona se vuelve alienada de sí
misma y alejándose a través de su propio “retroceso”, en cual la teoría
del yo ideal se aleja de las aunque de las prácticas cotidianas su yo
real, p. ej., estancándose en un trabajo mediocre y sin oportunidades. Aún
los grupos de poder puedan sentirse alienados compitiendo con otros en lugar de
unirse a la solidaridad.
15. El término homólogo “actualización” es mucho
menos conocido, sin duda porque la condición es menos común en muchas
sociedades “modernas”. Una persona se vuelve actualizada y gana poder a través
de su “progreso” en pos de alcanzar su teoría del yo ideal, y por sus prácticas
cotidianas del yo real, p. ej., logrando una exitosa carrera. A lo largo del
camino, la persona puede afrontar grandes retos de instituciones que la alejan y
la alienan, tales como en los colegios que se centran en la repetición de
información irrelevante (cf. § I.77, 84).
16. En términos de ideología,
definida como es el campo de ideas que determina qué es y qué no es
“natural”, “normal”, “decente”, etcétera, una ideología izquierdista sostiene que los derechos humanos son, en teoría,
iguales e incluyen a todas personas, aún cuando, la falta de utopía y las
condiciones crearan algunas desigualdades en la práctica. Las divisiones entre
los incluidos y los excluidos deben atenuarse; los conflictos deben
reconciliarse; y el apoyo a la actualización debe darse activamente. El
progreso social es una sabia inversión, y constituye un deber significativo del
Estado y sus instituciones, como lo aconsejado la ideología del socialismo.
17. Una ideología derechista
sostiene que los derechos humanos son, en la teoría y en la práctica,
exclusivos y desiguales, en una proporción exacta a la riqueza y poder de cada
individuo, sin preguntar como estos fueron adquiridos. Las divisiones entre
incluidos y excluidos deben ser acentuadas para mantener a la gente en sus
“propios lugares”; los conflictos deben lucharse denodadamente hasta
alcanzar “la victoria o la muerte”, para asegurar la “supervivencia del más
apto” difundida por la ideología del Darwinismo
social; aquellos quienes no se “acomodan” son culpables de cualquier
alejamiento y alienación que puedan sufrir. El progreso social es un imprudente
experimento, y constituye una intromisión irresponsable del Estado y sus
instituciones, fomentando así la incapacidad.
18. Un punto esencial sobre estas dos teorías opuestas es
que las prácticas sociales juzgadas como altamente beneficiosas por la una
parecen altamente perjudiciales para la otra. Cuando el poder político cambia
de lugar, las políticas sociales pueden ser masivamente abolidas o al
contrario; a largo plazo la derecha gana a través del soporte de los ricos y
poderosos, y procede a acosar o encarcelar los oponentes de izquierda.
Igualmente opuestos son sus estilos discursivos y cognitivos. La teoría
izquierdista es compleja e intelectual, dividiendo sus partidarios en múltiples
clanes y fracciones, quienes debaten y disputen entre sí o hablan sobre ideas
de las “masas” cuando deberían estar unidos para dirigirse a los retos de
la derecha. En contraste, la teoría derechista es simple y anti-intelectual
unificando a sus partidarios en un solo clan para atacar y silenciar sus
“enemigos”. En consecuencia, la derecha se aprovecha de los problemas económicos
y sociales para centrarlos chivos expiatorios dentro de una supuesta
“conspiración para destruir todo lo que es bueno y sagrado” – los motivos
de los “conspiradores” nunca son racionalmente explicados – incluyendo no
solo la izquierda, sino artistas, intelectuales, minorías, inmigrantes,
extranjeros, y muchos otros. En particular, la derecha propaga la estrategia de culpar
a las víctimas de los problemas sociales: las personas son pobres, sin
hogar y sin trabajo, o se encuentran en las cárceles, porque ellos
definitivamente se lo merecen.
19. Los cuatro factores sociales brevemente descritos –
roles sociales, interacción humana, potencial humano, e ideología – nos podrían
ayudar a describir algunos estadios básicos en la evolución de las sociedades.
En una sociedad pre-modernista, (el término
“tradicional” me parece sobrecargado), los cuatro factores son determinados
tanto en la teoría como en la práctica por criterios estables, p. ej.,
nacimiento, rango y clase. Los grupos de incluidos y excluidos, y la distribución
del poder, están firmemente establecidos por una ideología derechista, p. ej.,
por la divina autoridad de los reyes o los sacerdotes. La economía esta
centrada en la labor manual de personas limitadas, p. ej., las artesanías en
una aldea. El ambiente de la naturaleza está se considera un
hogar para respetarlo y preservarlo. La tecnología es marginal y surte
únicamente las necesidades esenciales, como las herramientas para arar la
tierra y las armas para cazar animales. Las familias tienen el tamaño que el
ambiente puede mantener, y sus lazos son fuertes y duraderos, p. ej., el cuidado
por los enfermos y los ancianos. La alienación y los desordenes sociales son
raros, y sus agentes son reintegrados a la sociedad.
20. En una sociedad
moderna, los cuatro factores están determinados por criterios menos
estables, p. ej., la educación, la
iniciativa, y la empresa. El agrupamiento de los incluidos y de los excluidos, y
la distribución del poder, son materias sujetas al cambio, como la ideología
oficial oscila entre las versiones derechistas e izquierdistas de la
“democracia”. La economía organiza labores manuales en largas empresas, y
crea múltiples leyes de manejo para supervisarlas. En respuesta, los
trabajadores se organizan en uniones las cuales pueden atenuar la división
entre la “clase trabajadora” y la “clase media”, y crear esquemas de
consumo a bajo precio, tales como los “carros económicos”. Las sindicatos
también protegen el trabajo cuando la tecnología se transforma o reemplaza
distintas clases de trabajo manual, p. ej., en las “líneas de ensamblaje”
que están cada vez más mecanizadas. Mientras tanto, el ambiente se considera
un recurso para explotar, sin tener en cuenta la agotamiento y la polución. Las
familias son más pequeñas y sus lazos familiares son más frágiles y débiles;
el cuidado de enfermos y ancianos se delega en instituciones como los
“ancianitos”. La alienación y los desordenes sociales son comunes, y sus
agentes se aíslan en sanatorios mentales o en prisiones.
21. En una sociedad
posmoderna, los cuatro factores están en constante cambio. El agrupamiento
de los incluidos y de los excluidos, y la distribución del poder, pueden
sujetarse a cambios radicales y repentinos, mientras la teoría oficial de la
“democracia” cambia de dirección oficial hacia la derecha, p. ej., cuando
gobiernos enteros se vuelven bajo el poder de las inmensas corporaciones
multinacionales. La diversidad social surge del multi-culturalismo y el
multi-lingüísmo, y nuevos “estilos de vida” aparecen, al igual que la moda
en ropa. En teoría, todas las distintas culturas disfrutan la igualdad en
cuanto a los derechos humanos, pero en la práctica deben competir salvajemente
por los cada vez más escasos recursos ambientales reducidos y agotados por la
precedente sociedad moderna. Las divisiones son borradas por la tecnología,
tanto en la sociedad, con la popularización de productos de consumo exótico,
como en el trabajo, con la “fusión” de corporaciones, industrias,
productos, mercados, y hasta economías nacionales completas. Así la economía
es “globalizada” por los representantes e inversionistas que buscan,
alrededor del mundo, “condiciones favorables” a menudo en el supuesto
“Tercer Mundo”; condiciones usualmente significan incentivos por parte del
gobierno, bajos salarios, trabajo en condiciones peligrosas, represión
sindical, y nada de impuestos. En el “Primer Mundo”, estos mismos
representantes les quitan cierta autoridad a los sindicados de trabajadores,
forzándolos a aceptar o ver, de lo contrario, como sus trabajos se trasladan a
países pobres donde tales sindicatos han sido salvajemente reprimidas. Los
trabajadores pierden su poder de compra y caen por debajo la “clase media”;
ellos se vuelven abundantes e, do toda manera, irrelevantes como consumidores,
al igual que la economía cambia su enfoque sobre el consumo exclusivo de
comodidades costosas, tales como “carros lujosos”. El ambiente natural sufre
la competición invasora de las “realidades virtuales” generadas por los
medios electrónicos, uniendo personas en cualquier parte del mundo a través
del “Internet” y el “World Wide Web”. Las familias están presionadas
para reasumir la carga de los lazos sociales, p. ej.,
a cuidar los enfermos y los ancianos, que la “red de seguridad
social” está demolida y los servicios sociales son cerrados por falta de
recursos, porque la riqueza no está más sujeta a impuestos y ha sido
“protegida” o “traslada al exterior”. Para quienes no pueden escapar a
una “realidad virtual”, la alienación y los desordenes sociales son
intensos; sus agentes vegetan en prisiones o en las calles en medio de los
desamparados.
22. Estos tipos son descritos aquí en extensos términos
mayoritariamente teóricos, como tres modelos generales que asumen una variedad
de formas en la práctica. El tipo “pre-modernista” puede empezar con una
sociedad ambulante de cazadores y recolectores que gradualmente se establecen y
empiezan a formar sus fincas y realizar trueques. Su concepto sobre el medio
ambiente cambia, y las familias se vuelven más grandes. El contacto con una
sociedad moderna extrínseca los desestabiliza y los prepara para expulsarlos de
sus territorios por medio de la esclavitud, la guerra, o la enfermedad. Los
sobrevivientes pueden eventualmente ser “modernizados”, y además
fuertemente alienados. En particular, se logra perturbar la armonía con el
medio ambiente y la unidad de la familia sin que encuentre nuevas estrategias de
equilibrio.
23. Así a pesar de lo que parecen indicar los términos,
las sociedades premoderna, moderna y postmoderna no se han desarrollado a través
una secuencia histórica uniforme. Hoy en día, las tres se mezclan o se
encuentran en conflicto alrededor del mundo. La “modernización” muy
raramente ha sucedido a través de una planeación sólida, y menos aún a través
de un consenso explícito entre ciudadanos bien informados. Por lo contrario,
los sectores particulares de una sociedad o economía, esporádicamente, se han
“modernizado” a través de evoluciones complejas en tecnología, burocracia,
crecimiento poblacional, urbanización, migración, etcétera. Esta
“modernización” es normalmente bienvenida o patrocinada como “progreso”
por medio del discurso público, la política administrativa, e inversionistas
en proyectos como “centros comerciales” (cf. § I.12). Pero en el sentido
que propuse en I.11, el término es prematuro, si no totalmente falso. La
sociedad moderna es actualmente regresiva, y sus muchas divergencias
entre las teorías de la inclusión y las prácticas de la exclusión van más
allá de la imaginación de una “sociedad pre-moderna”, particularmente a
través de la globalización de la “occidentalización” y consumismo, y de
sus ya bien ajustados patrones de consumo.
24. Al inicio del nuevo milenio, el postmodernismo se
inyecta en sociedades, que se debaten en una volátil mezcla de pre-modernismo y
modernismo. De manera previsible, la sociedad se divide en grupos de poblaciones
con distintos niveles de evolución. La misma división afecta la entera
“sociedad global” y amenaza con promover un masivo colapso
de la comunicación y la interacción, al igual que la cohesión social y
los principios democráticos.
25. Esta inestable situación, lógicamente, se refleja en
las relaciones entre la teoría y la práctica. En las sociedades pre-modernas,
lo normal es que la teoría y la práctica evolucionen en forma dialéctica, con
una separación poco marcada entre el conocimiento teórico y el el conocimiento
práctico. En contraste, las sociedades modernas, ha elevado el valor del
conocimiento teórico a distancias cada vez mayores del conocimiento práctico,
y elaborado divisiones entre los teóricos versus prácticos, p. ej., entre los
“lingüistas teóricos” versus “profesores de lenguas” (cf. § I.4, 34).
Las sociedades posmodernas, a su vez, superponen un extraño manto teórico
sobre la vida social, ayudado por una atracción magnética de una siempre
cambiante “realidad virtual” en el que las preguntas de práctica no pueden
admitirse. Paralelamente, el valor de las de las prácticas más básicas de la
economía, aquellas nombradas como “trabajo manual”, se mantiene en términos
tanto absolutos como relativos. A través de una cáustica ironía, el progreso
social hacia una inclusión e igualdad esté ahora en “retroceso” rápido
en nombre del progreso económico, y algunas de las políticas del siglo XXI se
parecen asombrosamente a las del siglo XIX, tales como el “Darwinismo
Social” de la “supervivencia del más apto” (§ I.17, 62).
26. Cada
uno de los tipos de sociedad baraja prácticas humanas e inhumanas a su modo.
Sin embargo, la proliferación de las teorías a través de la “modernización”
permite las prácticas inhumanas se separen de “teoricamente” del orden
social, ya sea declarándolas obsoletas (“no yo no se hace más”) o explicándolas
como medidas lamentables, pero inevitables, contra los individuos
“antisociales” (“como ellos no se comportaran, se merecen lo que
reciben”).
27. Así apreciamos porqué la “sociedad moderna” es
el principal lugar donde las teorías oficiales son inclusivas pero las teorías operacionales son exclusivas. Estas contradicciones pueden predecirse dondequiera que
los recursos sean escasos y la competitividad sea fuerte, especialmente cuando
la riqueza y el poder de pocos son sostenidos cínicamente sobre la pobreza y la
dominación de muchos. Como las prácticas operacionales son severamente
exclusivas, las “elites” en el poder ven las ventajas en proclamar teorías
oficiales inclusivas que exponen el porqué el orden social es justo, y cómo
las “elites” están demostrando su solidaridad cuidando de las “masas”,
quienes no “pueden cuidar de sí mismos”. Así, la teoría y la práctica
están delineadas por las contradicciones entre la “libertad” y la dominación;
la “igualdad” y la discriminación; el “crecimiento económico” de pocos
y la reducción económica de muchos; el “sostenimiento de la paz” y la
producción temeraria de armas de guerra. La sociedad, con su palabrería,
profesa una cosa y vive de la otra; y la falla para conectar, y para practicar
nuestras teorías oficiales, se ha convertido en el mayor desorden endémico
social de la época.
28. Los escenarios descritos en la previa sección son sólo
lo que se debe esperar. La teoría va más
allá de la práctica, como cuando una “democracia” se declara en un país
emergiendo del colonialismo o de la dictadura sin bases fundamentales, como una
representación parlamentaria y la inclusión del registro para realizar una
votación. Una nueva elite emerge en lugar de la otra, mientras las masas
experimentan un cambio poco significante.
29. En un escenario contrario, la práctica va más allá de la teoría, como cuando las tecnologías
modernas son introducidas sin ninguna concepción de cómo afectarán el orden
social. Intentan interponer nuevas divisiones sociales entre aquellos que las
sostienen y los que no. Las “elites tecnológicas” están incluidas en la
información y la comunicación dentro de una variedad y cantidad sin
precedentes, mientras las masas son excluidas. Además, la gente esta incluida
en niveles diferentes, dependiendo de su relativo manejo de la tecnología y sus
capacidades para mantenerse con sus vertiginosos avances.
30. En un escenario más radical, la teoría se aleja de la práctica, como cuando las naciones
post-coloniales elaboran legislación para conceder estatus “oficial” a las
lenguas indígenas, aún muchos negocios oficiales y actividades económicas están
siendo conducidos por los antiguos “amos de la colonia”. Aquí, las
divisiones sociales tienden a seguir aquellas de región (p. ej., rural y
urbano, en la costa o en el interior), educación (p. ej., “nivel O” o
“nivel A”, secundaria o educación superior), y profesión (p. ej., burócrata
o agricultor, director o empleado).
31. En un escenario contrario de ese escenario, la práctica
se aleja de la teoría, como cuando la policía secreta de una dictadura
mantiene sus tareas y métodos bajo un nombre diferente en la nueva
“democracia”. Las prácticas operativas ganan una función suplementaria: la
represión secreta de una oposición
que la teoría oficial de la democracia permite públicamente.
32. Estos cuatro escenarios demuestran con fuerza que una
dialéctica sin problemas entre la teoría y la práctica dentro de una sociedad
en evolución es inherentemente problemática, mientras que una dialéctica
perturbada puede tener consecuencias sociales devastadoras. La agenda del
ecologismo promueve un método de análisis crítico del discurso sobre la
lengua literario y filosófico,
para sostener una dialéctica de la deconstrucción y la construcción,
mostrando las prácticas sociales implicadas por la teoría oficial; cómo
divergen de las prácticas operativas; y cómo las alternativas más
constructivas pueden llevar la teoría y la práctica hacia la convergencia.
Como agentes de esta agenda, buscamos la convergencia entre nuestros propios
roles sociales para ser tanto “teóricos” como “prácticos”. Como teóricos,
podemos desarrollar teorías inspiradas en la práctica, las cuales describen
el progreso social y especifican los medios para alcanzarlas ; p. ej., una teoría
del texto y del discurso que establece las cuatro estrategias para alcanzar la
igualdad.
32.
Paralelamente, podemos “deconstruir” teorías no prácticas que representan
erróneamente o ignoran los medios para el progreso social; p. ej., una “teoría
lingüística” que ignora las prácticas del discurso. Como prácticos,
podemos implementar teorías abarcantes que tengan en cuenta los nuevos
descubrimientos e indicar las necesidades específicas para las teorías
futuras; p. ej., métodos aplicables en clase para explorar los recientes
estudios sobre la comprensión de la lengua, con un gran corpus de datos auténticos.
Al mismo tiempo, podemos “deconstruir” prácticas anti-teóricas que ignoran
los nuevos descubrimientos y rechazan el contacto con las teorías; p. ej., los métodos que en clase pregonan las refinadas e impracticables
“reglas de la gramática” que se confirmen en el uso auténtico de los hablantes nativos.
33. En una compleja “sociedad global”, esta agenda
tendría mucho trabajo para explorar y expondría tanto la “teoricidad” de
las prácticas humanas y el “sentido práctico” de las teorías humanas (§
I.8). Este
trabajo puede resultar difícil por las muchas prácticas de acción e
interacción humanas cuya teoría operacional se ha mantenido implícita y
puede ser incómoda de afrontar. En particular, una sociedad cuya teoría
oficial es la “democracia” se resiste al conocimiento de sus teorías
operativas antidemocráticas, tales como inventar nuevos pretextos para
continuar la discriminación de las mujeres y las minorías, a pesar de las
prohibiciones oficiales. Tal sociedad busca pretextos en teorías seudocientíficas
como la “curva acampanada” (“bell curve”) de la estadística,
pretendiendo probarles a las minorías que son natural y objetivamente inferiores
porque no “nacieron inteligentes”, aun cuando al momento de nacer nadie lo
sea.
34. También, podríamos encontrar participantes escépticos
o sorprendidos por la idea de que ellos “ponen la teoría en práctica”. Sus
puntos de vista han sido distorsionados por las múltiples divisiones en la
sociedad moderna entre los grupos de “teóricos” versus “practicantes” (§
I.4, 25), variadamente calificado “educados” y “sin educación”, o
“expertos” y “profanos”, o “intelectuales” y “trabajadores”, o
sencillamente “inteligentes” y “tontos”. Muchos prácticos pueden sentirse indiferentes o impacientes con respecto a
los temas “teóricos”, y ansiosos o prevenidos con respecto a los
“estudios” o las “investigaciones” de sus “prácticas” hechos por
personas a quienes consideran teóricos; p. ej., nosotros.
35. El ecologismo aspira a “deconstruir” tales
divisiones con el crédito en principio, de dar poder que todos estos grupos
poseen diferentes clases de conocimiento,
y quitarle crédito a la lejana noción de que algunos grupos carecen de conocimiento y poseen
ignorancia. Podemos explicar la devaluación del conocimiento práctico de
un y largo y prolongado proceso histórico de modernización, especialización y
educación; y lo reafirmamos estar claramente depositado en una sociedad
postmoderna cuya supervivencia depende de las iniciativas del conocimiento práctico
para proteger y restaurar nuestro propio ambiente humano.
36. Además,
el ecologismo deconstruye el argumento superficial de que las prácticas
sociales han estado hasta ahora bien manejadas, en forma eficiente y efectiva,
sin implicar las teorías. Este argumento no ha sido sostenido por la historia
moderna, y se derrumbaría completamente si tuviéramos reportes de las
negaciones en la práctica de los derechos humanos, infligidas sobre todo a los excluidos a quienes la historia les ha
negado una voz y un relato (§ II.159). Asimismo, los actuales cambios sociales
son muy rápidos y radicales para que la teoría y la práctica puedan divergir
irreparablemente sin una dedicada agenda para la convergencia; esa agenda
requiere expresamente de un programa coordinado de teorías prácticas, p. ej.,
tratar los serios problemas ambientales, como el impacto del calentamiento del
planeta en la vida diaria. Allí, las teorías prácticas son de vital
importancia para las nuevas prácticas de la gente joven que afrontará un mundo
radicalmente diferente.
37. A
comienzos del siglo XXI, la urgencia de nuevas teorías es inequívocamente
evidente. Las sociedades “modernas” y “posmodernas” se están volviendo
más teóricas a un ritmo constante y dejan gradualmente más practicantes
abandonados, desempleados y sin ayuda, precisamente cuando la red de seguridad
en la democracia moderna está desapareciendo (I.21). Sin ninguna oportunidad de
transformar las viejas prácticas, la gente puede al mismo tiempo terminar
excluida de prácticas significativas. Mientras tanto, estas mismas sociedades
recomiendan las teorías del “libre mercado”, la “liberalización”, la
“racionalización”, la “privatización” y la “competitividad”, cuyas
prácticas maximizan los beneficios de los “accionistas”, suprimen los
trabajos de los empleados y trasladan el dinero público a entidades privadas.
38. En tal etapa, sería peligroso ignorar la necesidad de refrescar las iniciativas de reconciliar la teoría con la práctica. Debemos hacer explícitas las teorías oficiales que profesamos, y las teorías operativas que practicamos, y dondequiera que encontremos la divergencia “regresiva” y “exclusivista”, debemos desarrollar teorías y prácticas progresivas en pro de una ecología humana y democrática. Sabemos bien que una convergencia completa de la teoría y la práctica en los derechos humanos es una utopía; pero preservamos la utopía optimista de inagotables oportunidades de reconciliar las teorías y las prácticas en el progreso hacia la igualdad (1.6, 9 y sig.).
39. Para que esta agenda no parezca demasiado optimista, yo sugeriría aquí que muchas teorías humanas implícitas implican un utópico optimista que prevea los estados de certeza, finalidad o totalidad que es improbable que alcancemos. La ciencia, la filosofía y la religión son tres grandes empresas utópicas; y la democracia es otra. Para reabrir las oportunidades de mejorar la igualdad de las vidas humanas en cualquier parte, debemos luchar por saber y restaurar las dimensiones de lo “utópico” en las sociedades democráticas como fueron concebidas por sus fundadores y establecidas en sus constituciones.
I.B.
LENGUAJE Y DISCURSO COMO TEORÍA Y PRÁCTICA
40. De nuevo en los términos más generales para una Introducción, podemos definir lengua
como una teoría de la experiencia y el conocimiento humano (lo que
hablantes o escritores pueden decir sobre algo), y discurso como su práctica
(lo que los hablantes o escritores verdaderamente dicen). Un texto (con
minúsculo) es un evento comunicativo que contribuye al discurso; un Texto
(con mayúsculo) es una unidad de lenguaje producida por un evento
discursivo y que es sostenida en el discurso. Cualquier unidad de lenguaje más
pequeña que un Texto, como una Frase, Oración, o un Párrafo, pueden ser
llamados Extensiónes de Texto
(“Streches of Text”), un término que nos recuerda a donde pertenecen.
41. Aquí al menos, la dialéctica
entre la teoría y la práctica, establecidas como fundamental desde el
principio de mi libro (I.1) están bien asegurada. Las prácticas se inspiran en la teoría, en el sentido de
que el discurso estimula a sus participantes a “teorizar” extensivamente:
sobre los significados de las palabras, la intención de los hablantes, etc.
La lengua es una “teoría” -- o, de hecho, una red de “teorías” -- para “representar” nuestro
“mundo”, a nosotros mismos, y unos a otros dentro de él, y para construir
estados alternos del mundo o inclusive mundos alternos completos. Hasta ahora nos entendemos los unos a los otros, ya que nuestras teorías
de la lengua tienen una construcción
paralela y se vuelven más afinadas durante el discurso (cf. § I. 48f). Nos
entendemos unos a otros en la medida en que nuestras teorías de la lengua
tienen una construcción paralela y se vuelven más afinadas durante el discurso
(cf. I.48). Esta “sintonización” asegura que la lengua siga siendo una teoría
inspirada en la práctica durante el proceso de constituirse.
42. Por estas razones, el discurso es la práctica más teórica que los
humanos pueden efectuar, y también la más eficiente y efectiva, por utilizar
el mínimo de esfuerzo para el máximo de finalidades y objetivos. Recíprocamente,
la lengua es la teoría más práctica que los humanos pueden idear, pues
ofrece los recursos para moldear y guiar casi cualquiera de nuestras actividades
prácticas. No obstante, la lengua como
teoría va más allá del discurso como práctica, como si implicara alguna
exactitud y precisión más allá de: lo que podamos alcanzar en cada ocasión.
En un análisis más cuidadoso de un texto o un discurso, regularmente se pueden
descubrir algunos elementos provisorios o imprecisos como en un “trabajo en
progreso”, el cual es el precio natural del potencial de la lengua para
expresar una cantidad variada e ilimitada de ideas.
43. Por razones similares, la lengua es la teoría más inclusiva te que
tenemos, y en consecuencia la más hábil en integrar a las personas como
incluidas en un grupo. Nuestras relaciones sociales en la familia, el colegio y
la profesión, a menudo, se inician y se sostienen a través de las prácticas
del discurso. Por supuesto, la lengua también ayuda a que las personas sean
tratadas como excluidos, aunque afirmo que esto implica poner a la lengua en
contra de sí misma e invertir su naturaleza esencial. Daría como evidencia el que los
discursos de exclusión radical, tales como los del racismo y d colonialismo,
son formas severamente reducidas y degradadas de ejercer la lengua, adaptadas, a
su vez, para humillar y disminuir a los seres humanos con los epítetos
trillados de siempre, tales como “escoria”, “animales”, “salvajes”,
“desechables”, “ratas”, “mapaches”, “cafres”, “culíes”; la
lista es tan familiar como venenosa e inhumana. Además, negarse a utilizar en
absoluto la lengua es a menudo un
primer acto de exclusión o un presagio de violencia. La esencia natural de la
lengua, su verdadera razón de ser, es y debe ser la inclusión.
44. Más aún: afirmo que la
lengua es el principal ejemplo de una utopía optimista con un potencial
ilimitado. Nos ofrece inagotables oportunidades de mejorar nuestro entendimiento
y conocimiento para compartirlos con una comunidad más amplia. Aun el texto en
sí es siempre una aproximación, una “obra en progreso”, en el sentido
especial (propuesto aquí) de inclinarse hacia una teoría más inclusiva a través
de prácticas más inclusivas (I.11, 42). El reto, como un hablante o escritor
sensible se dará cuenta, es la preservación de algún sentido de progreso a lo
largo del trabajo de producción, lo bastante bien para definir cuándo el texto
ha “progresado” lo suficiente para ser una aproximación adecuada a su propósito.
45. Pero la lengua es también nuestro principal ejemplo de una “teoría”
cuya “teoricidad” les está extremadamente oculta a la mayoría de las
personas que la practican. Estas personas consideran el discurso como un
“asunto práctico” y se sorprenderían si les contáramos que poseen una
teoría “de su propia lengua”, que los hace “teóricos” (cf. I.41).
Sin duda, la teoría de la lengua vista aparece transparente porque puede
practicarse tan eficientemente: muchas operaciones son automáticas, están por
debajo del nivel de la conciencia, y así se requieren poca atención para
controlarlas. El hablante nativo no necesita prestar atención a asuntos como la
“articulación fonética” y a la “audición acústica”, ni la “formación
gramatical” de los sustantivos, y los verbos, etcétera. Tales operaciones se pueden
realizar paralelamente mientras el hablante presta su atención a temas
significativos, p. ej., escoger expresiones para aparecer “erudito”. Y aun
aquellos asuntos podrían ser difíciles de explicar en términos teóricos,
aunque parecen fáciles en términos prácticos; p. ej., una persona debe
“tener cuidado con la gramática” y “utilizar un vocabulario culto”.
46. Debido a esta eficiencia, una persona se podría convertir ansiosa o
confundida si intenta controlar tantas operaciones. Tal podría ser una situación
difícil, si se trata de imitar a los hablantes de una variedad marcada, y más
aún si una persona intenta hablar
una lengua extranjera. El resultado suena extraño o forzado y puede ser
divertido, aunque la falta de fluidez en las deseadas variedades y lenguas no es
ciertamente una broma.
47. Nuestra agenda, pues,
requiere teorías “ecologistas” para describir cómo la dialéctica de la
lengua como teoría y el discurso como práctica puede integrar todas estas
operaciones, y cómo ellas pueden mejorarse. Debemos ir más allá de las teorías
puramente académicas de la “comunicación”, de la “lengua” y del
“significado”, entre otras, que dejan de lado las prácticas observables de
los participantes en el
discurso.
48. Para captar la comunicación en su ambiente natural podemos describirla en
términos de tres factores derivados de tres modos de compartir: el factor lingüístico,
el factor cognitivo y el factor social. El factor lingüístico tiene que
ver con compartir una lengua.
Los participantes en la comunicación comparten esencialmente la
lengua a pesar de conocer versiones, variedades o registros que de alguna manera
difieren (cf. II.143). Las diferencias no son, normalmente,
problemáticas porque la comunicación “sintoniza” estas versiones para que
sean temporalmente más parecidas (1.42). Y, por supuesto, ninguna comunicación
en particular abarca el conocimiento completo que alguien tenga de la lengua.
49. El factor cognitivo tiene que ver con compartir el conocimiento.
Normalmente, el conocimiento general de la vida diaria implica
grandes similitudes entre los participantes, mientras que el conocimiento
especial sobre cuestiones técnicas implica grandes diferencias. Estas últimas
pueden compensarse “sintonizándolas” durante la comunicación, siempre y
cuando el discurso pueda explotar las similitudes y construir con ellas, y
relacionar el nuevo conocimiento con el adquirido antes.
50. El factor social tiene que
ver con compartir una sociedad
donde la gente y los grupos interactúan para preservar sus roles sociales. Más
que por los otros dos factores, las similitudes y las diferencias son
prominentemente manifestadas, parcialmente entre la formación de las
identidades individuales y, en parte, en la consideración o la división de grupos sociales como la familia, el vecindario, el grupo de iguales, el grupo
de interés o los colegas.
51. Distintivamente estos tres factores no deben implicar que pueden ser
escritos o estudiados aisladamente. Sin embargo, hasta
recientemente esto ha sido comúnmente practicado por los diversos métodos en
disciplinas independientes, como cuando la lingüística analizaba la
“estructura de las oraciones”, la sicología realizaba “experimentos de
reconocimiento”, y la sociología describía las “variaciones sociales y
regionales de la pronunciación”. Estas tres disciplinas han considerado, por rutina, que la organización de
la lengua es algo dado de antemano
y no se han concentrado en explicar sus orígenes, su continuidad y su evolución
dentro de una comunidad de lengua, ni cómo un sistema tan complejo pudo haberse
construido en absoluto y puede ser compartido por personas bien distintas.
52. Compartir los tres recursos debe favorecer el “progreso” hacia la
igualdad utilizando la lengua para promover el libre acceso al conocimiento y la
sociedad (§ 0.7; I.105). Pero la lengua como teoría y discurso como práctica
deben pasar por la interrelación entre la igualdad y la desigualdad sociales (Fig. 6).

Los factores sociales localizados en medio intercambian
ingredientes y resultados con los factores lingüísticos, más teóricos,
situados arriba, y con los factores discursivos, más prácticos, situados
abajo. La igualdad lingüística ofrece una teoría para la igualdad
social al afirmar que todas las lenguas del mundo tienen igual potencial
para expresarse o comunicarse donde pudieran ser requeridas, pues ninguna es
superior o inferior. Esta igualdad se ha mantenido por largo tiempo en la teoría
oficial de la lingüística, pero esta no se ha desarrollado en un proyecto práctico
de igualdad social a través de la igualdad discursiva.
53. En contraste, la desigualdad lingüística ofrece una teoría para
la desigualdad social afirmando que algunas de las lenguas y variedades
del mundo son superiores y deben ser más respetadas que las otras. Esta
desigualdad se ha mantenido por mucho tiempo en la teoría oficial del
colonialismo; la ideología que otorga a las “grandes culturas” el derecho a
gobernar las “pequeñas culturas”, a ocupar sus territorios y a explotar su
trabajo y sus recursos, ha justificado que los pueblos indígenas fueran declarados “incapaces de
gobernarse por su cuenta”, porque tenían lenguas “primitivas” o “salvajes”,
incapaces de expresar “ideas civilizadas”. Forzados a comunicarse son sus
“amos coloniales”, improvisaron unas variedades mixtas de la lengua
de sus colonizadores, que posteriormente se llamarían “pidgines” y “criollas”. Estas
lenguas, a su vez, se convirtieron en medios prácticos de la desigualdad
discursiva entre “amos” y “esclavos”, y, después de independizarse
del colonialismo, entre las “clases altas” y las “clases bajas”, o entre
las “elites” y las “masas”.
54. Como se señaló
anteriormente, las operaciones de la lengua en el discurso son muy complejas y
difíciles de manejar; la desigualdad discursiva puede ser muy desalentadora y
resistente al cambio. Los hablantes de variedades o lenguas “inferiores” están
sujetos al “marginamiento”, tienen pocos recursos y están privados de su
derecho a ser escuchados. Algunos tratan de parecerse a
los “superiores”, sólo para encontrarse “alienados de sus familias y amigos”
(cf. § I.71),
aún los hablantes de una variedad “superior” o “estándar” pueden
encontrar desigualdades en la alienación discursiva que guardan desigualdades
sociales – entre los empleadores y empleados, expertos y no expertos,
profesores y alumnos, y muchos otros.
55. Así, expresándonos en
los términos atrás sugeridos, lidiamos con una impráctica teoría oficial de
la igualdad lingüística, que no guía las prácticas de la igualdad
discursiva; y con una teoría operativa que guía prácticas de desigualdad
tanto lingüística como discursiva. La agenda ecologista se encamina ahora en
pos de teorías prácticas de la igualdad para guiar las acciones hacia la
igualdad lingüística y discursiva.
56. Por el lado de la teoría de la lengua, podemos diseñar modelos prácticos
para hacer que lenguas o variedades supuestamente superiores sean más
confiables, para enseñar y aprender a promover la inclusión en los dominios
estratégicos sociales del discurso. Paralelamente, podemos diseñar modelos prácticos
para mejorar las capacidades de los supuestamente inferiores de acomodar tales
dominios, y así contribuir a mejorar las actitudes públicas desfavorables. Desde el lado práctico del
discurso se puede trabajar en la descripción y la presentación de
estrategias abarcantes que favorezcan la igualdad social y reconcilien la
desigualdad, “deconstruyendo” actitudes antidemocráticas sobre la superioridad y
la inferioridad.
57. En términos de los factores sociales discutidos para la teoría y la práctica
en la sección l.A, nuestra agenda explora cómo las estrategias del discurso
incluyen y excluyen a oyentes y lectores; o hacen ambas cosas al mismo tiempo
para diferentes personas o niveles; p. ej., dirigirse a los excluidos que
aspiran a transformarse en incluidos, pero que no pueden estar verdaderamente
incluidos, como gran parte de los alumnos de las universidades.
58. Más aún: podemos explorar cómo las estrategias del discurso promueven la
solidaridad para unirse a otros en términos iguales o promueven el poder para
controlar a otros en
términos desiguales. Más específicamente, podemos examinar cómo funcionan
las estrategias para darle poder al pueblo mediante la actualización de su
potencial y para quitárselo mediante la alienación generada por otras
personas. Por lo general, esperamos solidaridad en conversaciones amigables;
otorgamiento de poder en exposiciones accesibles de conocimientos especiales, y
pérdida del mismo en las exposiciones ostentosamente técnicas (cf. § II.121), aún meramente proponerse “decir
la verdad” o “reportar los hechos” puede ser un movimiento discreto, pero
efectivo, en pos del poder discursivo.
59. Una pregunta clave en nuestras exploraciones es: ¿en qué medida los participantes en un discurso se ven obligados a escoger entre los movimientos de inclusión o exclusión, entre la solidaridad o el poder?; y ¿en qué medida algunas de estas estrategias son neutrales? Mi propia impresión es que un montón de discurso aparentemente neutral es discurso de poder camuflado. Tal vez, algunas Palabras o Frases aisladas pueden ser neutrales, pero no las largas y ricas Extensiones de Texto, debido a la “agenda” de propósitos y a la “economía” de valores y actitudes. Aun así, la inclusión y la exclusión son, seguramente, más bien relativas que absolutas, y pueden proponerse o aceptarse en grados variables en el discurso. Aquellos movimientos permanecen fuera del campo de nuestra conciencia, a menos que nos hagamos conscientes de nuestros roles y estatus, los cuales nos implican fuertemente en la inclusión o la exclusión, en la solidaridad o en el poder, tales como los roles de padre e hijo, esposo y esposa, profesor y alumno, empleador y empleado, amo y sirviente, dueño e inquilino, burócrata y ciudadano.
60. La agenda del
ecologismo, en busca de promover la solidaridad que une y deconstruye el poder
que divide, puede proporcionar los campos más firmes para una utopía optimista
desde la fundamentalmente inclusiva esencia de la lengua
(§ I.44, 52). No estamos tratando de sesgar la lengua y el discurso hacia alguna política
o filosofía privada para nuestro propio beneficio; de hecho, cosecharíamos mayores
recompensas realizando algunos insípidamente académicos “estudios
puramente teóricos”. Nosotros simplemente estamos trabajando hacia un
ambiente ecológico en donde la lengua y el discurso sean libres de alcanzar su
potencial natural de inclusión.
61. Como otras
instituciones de la sociedad, la educación es una empresa cognitiva,
social y lingüística, pero normalmente representada, en
primer lugar, como una empresa cognitiva cuyas dimensiones sociales y lingüísticas
son secundarias. En teoría, la educación tiene la función de incluir a todos
los excluidos cognitivos posibles que carezcan de conocimientos y
convertidos en incluidos cognitivos que poseen conocimientos; en la práctica,
las posibilidades son bien mayores para los incluidos sociales,
p. ej., para los niños y las familias adineradas. En una sociedad
premoderna, la educación era privada y estaba reservada para un pequeño grupo
de incluidos sociales, cuya función era afianzar su esta tus de elite. Todos los aluno admitidos podían
esperar algún éxito razonable, más aún cuando los profesores eran
dependientes sociales o esclavos; un fracaso ocasional no habría significado pérdida
alguna de los beneficios sociales, de todas maneras.
62. En contraste, una sociedad moderna necesita de un
grupo amplio y constante de personas escolarizadas, de modo que la educación básica
se transformó en pública y, eventualmente, en universal y obligatoria. La teoría
oficial de la “educación moderna” es, por consiguiente, izquierdista
en su ideología, afirmando que cada uno se merece y recibe las mismas
oportunidades de alcanzar el éxito con el mismo currículo y los mismos exámenes. La teoría
operativa de la educación es más a menudo derechista en su ideología,
pues sostiene que un amplio número de resultados bajos o hasta fallas en la
escala del éxito es normal y natural, y adopta así el Darwinismo Social de
“la supervivencia del más apto” (I.17). Los alumnos con problemas deben
ser severamente reprendidos o castigados, y si no se reforman, merecen ser
excluidos. Como en otros dominios de la sociedad, las prácticas juzgadas
como beneficiosas por la izquierda son perjudiciales para la derecha, y
viceversa; y el crecimiento de los conflictos en temas de política bloquea
cualquier progreso real del sistema (I.18).
63. En la medida en que una sociedad moderna
se basa en teorías inclusivas, pero aplica prácticas exclusivas (1.27), la
función de la educación se divide entre incluir a los “bien educados” y
excluir a los “mal educados”.
La división es el factor general que sustenta la teoría derechista
en cuanto al papel operativo y se encamina hacia una evasión inquietante:
convertir a unos excluidos seleccionados en incluidos, mientras que una porción
significativa de alumnos aspirantes a ser incluidos se mantienen excluidos o, de
otra manera, incluidos pero a lo largo de
los márgenes. Aquellos quienes mejor tienen éxito como incluidos cognitivos pueden esperar tener éxito como incluidos
sociales después de su escolaridad; pero muchas historias de éxito serían
de incluidos sociales un poco independientemente de su escolaridad.
64. Debido a esta evasión, los proyectos de la izquierda para hacer la
educación más inclusiva y democrática usualmente se vuelven desviados,
obstaculizados, o archivados simplemente porque alteran la función de
preparar un contingente de niños para una vida de inclusión marginal o de
exclusión total. El currículo escondido, reconocido con amplitud
por los críticos izquierdistas y violentamente negado por los derechistas, requiere
un sistema con bajos porcentajes o totales fracasos, posicionando al grupo del
nivel más amplio en la mitad, con la etiqueta de “mediano”, por lo general
asumido como “no adecuado”. Si la sociedad moderna no tiene ninguna intención
de garantizar unos méritos equivalentes que lleven a beneficios iguales en la
vida adulta en áreas como el empleo, los salarios y el hogar, pues los colegios
y las universidades tienen la ingrata tarea de clasificar a los niños en
mejores y peores, haciendo que el proceso parezca enteramente justo y democrático.
65. Mientras tanto, la evidencia sustancial ha acumulado que, aparte de
casos de incapacidades físicas o mentales incurables, los niños pequeños son
prácticamente iguales en sus habilidades y potenciales cognitivos –- sus inteligencias
y aptitudes reales –- en el momento de entrar al colegio. Pero esa
igualdad no aparece cuando se trata de sus habilidades sociales y lingüísticas.
Para ocultar este hecho, el currículo escondido hace aparecer la
educación como una empresa primordialmente cognitiva, más que social y lingüística
El “mismo” conocimiento se representa en los “mismos” libros o las
“mismas” conferencias para todos los alumnos, quienes realizan las
“mismas” tareas, los “mismos” exámenes, sin atención oficial a sus
antecedentes sociales y lingüísticos, y con unos resultados que no pueden ser
de manera alguna los “mismos”. Esto explica por qué la escolarización pone
autoritariamente a los niños hasta en un salón de clases donde el medio de
enseñanza es para ellos como una lengua extranjera. Así su “inteligencia” y “aptitudes” son remodeladas
por la escolarización en unas versiones artificiales
que parecen notoriamente
desiguales.
66. Una primera consecuencia del currículo escondido es la orientación implícitamente
negativa del sistema. Las
normas o estándares arbitrariamente teóricos se establecen de arriba hacia abajo
(“top-down”), “al pie de la letra”, pero manifiestamente inalcanzables
en la práctica para la gran mayoría de aprendices. La evaluación se realiza asignando un número de “puntos” arbitrario y
equitativo a cada “respuesta correcta o incorrecta”, y la nota basada por
los “puntos perdidos” da un total aparentemente confiable. En la medida en
que las sociedades modernas adoptaron la mentalidad decimal, el estándar total
es 100, y las “notas” son una serie de bloques descendentes de 10 en 10:
“90-100” para “excelente”, “80-89” para “bueno”, “70-79”
para “aceptable”, “60-69” para “malo”, y “59” Y menos para
“deficiente”. A menudo, los estudiantes no saben qué tareas ejecutar o cómo
asegurar la respuesta correcta, y caen en los rodeos o en la adivinación; el
producto de tan azaroso proceso -- la “nota” -- sin embargo, se considera
solemnemente una indicación válida de qué tan “buenos” o qué tan
“malos” son los alumnos.
67. Una segunda consecuencia,
aún más grave, es el relativo éxito o fracaso para ser aceptado por los méritos
individuales de cada alumno. Por
una parte, el mérito se decide por la inteligencia y las aptitudes individuales, las cuales se derivan principalmente de
la naturaleza o de la genética, factores que no se pueden controlar. Por otra
parte, el mérito se decide por la obediencia y la rapidez del
alumno, factores que se pueden y se deben controlar. Para ocultar la contradicción
latente entre estas dos clases de factores, la inteligencia es exageradamente
representada como la causa de la rapidez, o la rapidez como la prueba directa de
la inteligencia.
68. Para apoyar el currículo escondido, la educación debe diseñarse no
solamente para manifestar y confirmar las diferencias (teoría
oficial), sino también para producir y estrechar dichas
diferencias (teoría operativa). Oficialmente, la educación simula la
neutralidad y la uniformidad sociales, construyendo su propio marco cognitivo y
lingüístico, talvez alejado de la vida real.. La escolaridad prefiere el conocimiento teórico abstracto al conocimiento
práctico concreto, y el discurso académico a la conversación diaria. El reto
central para los alumnos es integrarse a un ambiente protegido, donde algunos
de ellos saben que no son bienvenidos. Entre los
valores sociales estratégicos para llevar a cabo dicha asimilación se incluyen
la cortesía, la puntualidad, la pulcritud y la limpieza; mientras que los
valores cognitivos enfatizan las habilidades verbales y matemáticas; y los
valores lingüísticos lo hacen con la lengua estándar, la ortografía, la
puntuación y la escritura. La imponente y dominante
orientación de la clase media en cuanto a todos estos valores es obvia, pero no
se profesa públicamente. Por el contrario, estos valores se aceptan implícitamente
como universal e incuestionablemente válidos, por lo que una falla evidente en
su conservación constituye el pretexto para la negación del “mérito” y la
pérdida de los beneficios de la educación.
69. El modo más seguro de producir distinciones en el “mérito” es diseñar
tareas y problemas que sean muy difíciles para algunos estudiantes y proveen
oportunidades para las “respuestas incorrectas” que puedan restarse de un total arbitrario como “100 puntos” (§ I.66). En
términos cognitivos, el éxito o la falla refleja por consiguiente no sólo un
potencial teórico como la “inteligencia”, sino la capacidad práctica para operar
cerca del límite de la sobrecarga, la cual amenaza donde los procesos físicos
o mentales supera los recursos disponibles, y la actuación sufre una degradación.
Los alumnos quienes alcancen buenos resultados en un ambiente confortable y
relajado con la libertad de comprobar y revisar su trabajo, podrían confrontar
tal una sobrecarga cuando trabajen mal bajo alta presión, y en ambiente
aislado, y alcanzar fracasos.
70. Este ambiente es precisamente típico del “examen” convencional.
Generalmente, los exámenes son muy largos y dispendiosos para ser resueltos con
precisión y dedicación en el poco tiempo disponible; hay ansiedad cuando los
alumnos conocen las consecuencias de fallar; con frecuencia presentan
cansancio después de memorizar montañas de contenido; además, no pueden
recibir auxilio de los compañeros ni hacer uso de ayudas rudimentarias como los
diccionarios o los computadores portátiles. Los resultados del examen son poco
benéficos y artificialmente desinflados, ya que subestiman las habilidades
reales de los alumnos y, en consecuencia, tergiversan o debilitan la superioridad
del éxito. Más aún: los resultados de los exámenes se catalogan como los
mejores indicadores -- y en algunas instituciones donde he trabajado, como los únicos indicadores
-– de los “logros” y “potenciales” de los alumnos. Los exámenes son,
así, la llave para clasificar a los jóvenes como de “alto” o “bajo”
rendimiento, a pesar del inminente peligro de llegar a confundirlos. Quienes son
de “bajo” rendimiento no tienen una defensa efectiva contra su mala imagen,
la cual han probablemente aceptado e interiorizado hasta que la rechazan o la
cambian.
71. Si todos los alumnos estuvieran pro principios iguales, este sistema de presión a punto de llegar a la sobrecarga produciría
resultados aleatorios de “mérito”, cuya afirmación o negación ocurriría
por casualidad, como cuando se lanza un dado. Sin embargo, los alumnos son
iguales en su potencial, y
su desarrollo debe ser guiado por un grupo de factores, dentro y fuera del
colegio. El factor o, mejor, la cadena de factores más importante es indudablemente
la formación social y lingüística. El factor
o, mejor, la cadena de factores más importante es indudablemente la formación
social y lingüística. Estos
factores apenas se reconocen en la teoría oficial de la educación, salvo por
la anodina consigna según la cual los niños de “clase baja” en una
sociedad son “libres de ascender acumulando méritos”. En la teoría
operativa, hacer esto significa esencialmente asimilarse a sí mismo a una
cultura suburbana ya establecida en la clase media, posiblemente con el riesgo
de alienarse respecto de su propia cultura (§ I.52).
72. La precisa y detallada determinación de “mérito” es manejada a
través del sistema de notas, el cual
es convencionalmente dominado por las teorías administrativas derechistas, y fortalece
el currículo escondido. La teoría de la calificación
promedio (“grade averages”) sostiene que las fluctuaciones dentro del sistema individual de notas de
un alumno deben equilibrarse, de modo que las bajas disminuyen las altas y las
altas aumentan las bajas. Esta teoría ignora una asimetría primordial entre
las calificaciones altas y las bajas. Una calificación baja puede ser meramente
accidental, como cuando los alumnos se sienten cansados, ansiosos o distraídos
y no pueden explotar su verdadero potencial, sucumbiendo ante la sobrecarga. Una calificación alta, por el contrario, exige un
esfuerzo deliberado y concentrado, con resistencia a la sobrecarga, y es, por
consiguiente, un indicador auténtico del potencial del alumno. Promediar las
calificaciones significa que sucedan pequeños accidentes pueden anular grandes logros.
73. La teoría de las curvas de
calificaciones (“grade curves”)
sostiene que los resultados de una prueba o tarea deben extenderse a través de
un patrón consistente: algunas “calificaciones altas” cercanas a la cima, algunas
“calificaciones bajas” cercanas al tope inferior, y un grupo de
“calificaciones promedio” copando la mitad. En la práctica, hay presión
para darles calificaciones inventadas a los estudiantes que realmente no las
merecen. En particular, cuando un gran porcentaje de alumnos se acerca a la cima, las
calificaciones se manipulan para reducidas: una parodia de justicia que, desde
luego, los alumnos perciben y resienten. Y, como he señalado, estar en el
“promedio” no significa ser “normal” o “típico” sino, “en cierto
modo, no adecuado” (I.64)
74. El ciclo de razonamiento de la derecha es completado por la teoría de
la inflación de calificaciónes
(“grade inflation”), la cual afirma que una curva de calificaciones “equilibrada” es natural
y necesariamente el resultado de una experiencia educativa y que una acumulación
de calificaciones altas indica, no el éxito en la realización de una tarea,
sino el fracaso de los profesores en mantener unos “estándares altos” y una
“disciplina”. El término “inflación” indudablemente se adoptó para
sugerir que los profesores han subido las calificaciones a niveles no
justificados. No obstante, los procedimientos convencionales para calificar las
pruebas de gran presión bajo condiciones de sobrecarga promueven la deflación
de calificaciones, la cual califica a los estudiantes por debajo de su
potencial real (cf. § II.96s). Naturalmente,
estas calificaciones producen resultados que influyen en el promedio estadístico
de un colegio o de una facultad, que con frecuencia utilizan los métodos
convencionales. Por el contrario, los métodos de enseñanza progresiva y democrática
ayudan al desarrollo del potencial lingüístico y social de los alumnos, no
provocando cualquiera inflación de las calificaciones, sino liberándolas de
una deflación injusta.
75. Mientras que los exámenes comunes y su calificación implícitamente
solicita determinar un mérito, las pruebas
de aptitud lo hacen explícitamente, bajo anagramas como “SAT”
(“Scholastic Aptitude Test”) Estos reclaman proveer una medición objetiva y
adecuada del potencial general humano que predice cuánto una persona tendrá éxito
en la “educación superior”, como en la facultad Durante algunos años, los candidatos a ingresar en
prestigiosas universidades de los Estados Unidos se sometieron a pruebas, y los
resultados determinaban si eran admitidos o no; para animar a los colegios a
utilizar las pruebas, los examinadores, en especial el “Servicio de Pruebas
Educativas” (“ETS” = “Educational Testing Service”), les cobraban tarifas a los
indefensos candidatos, fingiendo ser “institución sin ánimo de lucro” con a pesar de unos asombrosos beneficios anuales
de más de US$ 100.000.000.
76. Cuando la investigación fue llevada a los mismísimos exámenes, tal
propaganda del ETS fue totalmente refutado. Las pruebas predecían un éxito
académico sólo un poco mejor que el tirar un dado; ellas se diseñan para una cultura
de clase media dominante; son largas, para que nadie las pueda terminar, y las
respuestas incorrectas se restan de las correctas en vez del número total. Las preguntas están expresamente diseñadas para confundir
o engañar a los candidatos; y están encaminadas en
abstraer el razonamiento teórico abstracto en “matemáticas” y
“habilidades verbales” que carecen de relevancia social. Además, los resultados pueden ser ampliamente mejorados por
entrenamiento anterior, lo que muestra que no pueden ofrecer medidas de
“potencial general humano”.
77. En términos del potencial humano
descrito en I.14, la educación moderna plantea un dilema entre la actualización propuesta
por la teoría oficial izquierdista y la alienación impuesta por la teoría
operativa derechista. Las posibilidades de actualización de la escolaridad
convencional no son las mejores: que todos los alumnos confronten las mismas
tareas y pruebas, como lo aconseja el “currículo estándar”, con sus textos
aprobados y sus “planes de clase” (“lesson plans”) empaquetados, elimina
naturalmente el potencial individual de los alumnos de realizar otras tareas
para las que poseen grandes habilidades. La escolaridad teórica parece estar
demasiado lejos de la vida práctica para apoyar la actualización, y la
motivación para adquirir dicha actualización es débil. Los incómodos códigos para vestirse y comportarse, al igual que las
restricciones sobre los derechos y maneras de hablar, y la lista de castigos por
infracciones, todo implica algo de atropello hacia la libertad personal que
parecería perdida en la mayoría de los escenarios sociales.
78. Estas mismas condiciones favorecen la alienación; lo mismo hacen prácticas
tales los alumnos como la memorizar y reproducir información irrelevante y
tediosa; se ver corregido en presencia de sus compañeros; se reducir la evaluación
a un número o a una letra; se calcular las calificaciones contando los errores
e ignorando los logros positivos del estudiante, y ser calificado con
criterios que un alumno no entiende y así no
puede enfocar sus esfuerzos o medir sus propios logros.
79. La construcción de una red cognitiva y lingüística apartada de la vida
real, tal como se describe en I.68, impide la actualización, la cual merece ser
el objetivo más importante de la educación. Los alumnos se sorprenden de
reconocer que lo mejor que ofrece la escolaridad es una actualización académica
basada en sus propias condiciones, con una dudosa o limitada transferencia a las
condiciones de la vida real. Una comparación con los deportes atléticos puede
ser instructiva en este punto. Allí, los novatos
participan en un situado aprendizaje
(“situated learning”) con expertos
en un campo de juego. Los criterios par el éxito o la fracaso están claramente definidos, p. ej., la fuerza, velocidad, o distancia en el
momento de saltar, lanzar, o correr. Los esfuerzos pueden estar estratégicamente
enfocados, p. ej., practicando movimientos claves y haciendo ejercicios que fortalezcan los músculos involucrados. Los
logros positivos se reconocen inmediatamente entre los novatos y los expertos,
lo que da un sentido de recompensa al progreso. Aun cuando el equipo pierda un
campeonato, tiene apoyo para continuar y para que logre superarse en el
siguiente. Además, las reglas de competencia deportiva prohíben las ventajas
injustas, tales como ingerir esteroides, e igualmente desventajas injustas
para hacerle daño al oponente, como las faltas al cuerpo.
80. La educación académica, en contraste, abunda en ventajas injustas para los
incluidos y en desventajas para los excluidos, tales como poder o no poder tener
acceso a un computador o a un profesor privado, o hablar o no hablar en el
hogar una variedad de lengua aprobada académicamente – aunque la educación
asegure ser “estandarizada” e libre de la diversidad cultural y lingüística
de la sociedad posmoderna. Lo más
predominante de estas ventajas es su función de dividir incluidos de excluidos
– de hecho, confirmando como la sociedad ya los ha separado casi independientemente de lo que pase en el colegio.
81. Podemos predecir correctamente que los alumnos que provienen de culturas alternativas o no tradicionales, y cuya variedad
de la lengua se juzga como “no estándar”, con frecuencia se destacarán en
las prácticas atléticas, pero rara vez lo harán en temas teóricos o académicos.
De igual forma, considerarán los deportes como los canales más promisorios
para llegar al éxito profesional en la vida y como el camino más seguro para
saldar las desventajas que sufrieron durante su vida escolar. Todas estas predicciones estarían ampliamente confirmadas.
82. Hasta ahora he resaltado las corrientes más regresivas de la educación
convencional, ya que ellas sirven directamente al “currículo escondido”
en su función de preparar a los niños para estar conformes con la desigualdad
social en una “democracia” oficial. Por supuesto, los comentaristas derechistas
niegan la existencia de tal currículo y denuncian la investigación como “política”
y “radical”. Insisten en que todos los niños han conseguido de forma justa
y sencilla sus resultados. Si los alumnos no tradicionales de las minorías
culturales se rinden, es por una inferioridad moral o genética -- relacionada
con el color de la piel o con un simple accidente de la evolución natura --
factores de los cuales los colegios no se responsabilizan. Esta explicación, de
miras estrechas, se disfraza para que parezca científica en libros
atiborrados de términos técnicos (como la “curva acampanada”, o “bell
curve” en ingles), además de presentarse en estadísticas, resultados de
pruebas, informes gubernamentales, etc. Son best-sellers para el disfrute
de la demanda pública para pretextos que culpan a las víctimas de una
“democracia” oficial, donde crece la división entre los incluidos y los
excluidos.
83. Aun así, en honor a sus teorías oficiales y progresistas, la reforma
educativa ha creado un espacio para las teorías de izquierda a través de
proyectos cooperativos e interactivos para hacer que los métodos de
aprendizaje sean más centrados y mejor controlados por el estudiante, y más
“sensibles” a las diferencias culturales y individuales. Los modelos de colegios como el Harvard Project Zero (“Proyecto
Zero” a la Universidad Harvard) de Howard Gardner y modelos de proyectos como
el LOGO de Seymour Papert han probado que los alumnos quienes habían sido
clasificados poseedores de “una inteligencia y aptitud baja” son bien
capaces del éxito cuando son traslados de un ambiente alienante hasta un
ambiente actualizante.
84. Estas conclusiones prácticas corroboran la teoría que hace rato circula en el medio de la investigación educativa progresista: la “inteligencia” y la “aptitud” son productos de la escolaridad, más que condiciones previas, fomentadas por la actualización y desestimuladas por la alienación (§ I.77f). Pero tales conclusiones no son muy bienvenidas en muchos lugares, implicando fuertemente que los colegios han sistemáticamente dado fracasos en su teoría oficial. Y en la práctica, la influencia de tal actualización de proyectos de izquierda ha sido hasta ahora limitada o pasajera. Ellos pueden ser abiertamente opuestos por “debilitar la disciplina” y “estimular la ineptitud”, y tácitamente opuestos por incluir a todos en vez de separar a los incluidos de los excluidos. Así, los proyectos, en su mayoría, se han reservado para pequeños, exclusivos y costosos colegios privados, cuyos alumnos pertenecen a las familias de los que ya están socialmente incluidos. Mientras tanto, los métodos derechistas de alienación han continuado predominando en los grandes colegios públicos, principalmente en distritos urbanos pobremente financiados, donde los alumnos provienen de familias de excluidos u son destinados a permanecer así. Las reacciones, por completo predecibles, a la alienación, como la violencia y el vandalismo en los colegios, se explotan, con cinismo, como una evidencia de inferioridad genética y moral. Pero los discursos moralistas no hacen nada para contrarrestar la acelerada propagación de la violencia.
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